lunes, 9 de febrero de 2015

LA CASA DE LOS ESPIRITUS



Isabel Allende
La organización era una necesidad, porque «el camino al socialismo» muy pronto se convirtió en un campo de batalla. Mientras el pueblo celebraba la victoria dejándose crecer los pelos y las barbas, tratándose unos a otros de compañeros, rescatando el folklore olvidado y las artesanías populares y ejerciendo su nuevo poder en eternas e inútiles reuniones de trabajadores donde todos hablaban al mismo tiempoy nunca llegaban a ningún acuerdo, la derecha realizaba una serie de acciones estratégicas destinadas a hacer trizas la economía y desprestigiar al gobierno.Tenía en sus manos los medios de difusión más poderosos, contaba con recursos económicos casi ilimitados y con la ayuda de los gringos, que destinaron fondos secretos para el plan de sabotaje. A los pocos meses se pudieron apreciar los resultados. El pueblo se encontró por primera vez con suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas y comprar algunas cosas que siempre deseó, pero no podía hacerlo, porque los almacenes estaban casi vacíos. Había comenzado el desabastecimiento, que llegó a ser una pesadilla colectiva. Las mujeres se levantaban al amanecer para pararse en las interminables colas donde podían adquirir un escuálido pollo, media docena de pañales o papel higiénico. El betún para lustrar zapatos, las agujas y el café pasaron a ser artículos de lujo que se regalaban envueltos en papel de fantasía para los cumpleaños. Se produjo la angustia de la escasez, el país estaba sacudido por oleadas de rumores contradictorios que alertaban a la población sobre los productos que iban a faltar y la gente compraba lo que hubiera, sin medida, para prevenir el futuro. Se paraban en las colas sin saber lo que se estaba vendiendo, sólo para no dejar pasar la oportunidad de comprar algo, aunque no lo necesitaran. Surgieron profesionales de las colas, que por una suma razonable guardaban el puesto a otros, los vendedores de golosinas que aprovechaban el tumulto para colocar sus chucherías y los que alquilaban mantas para las largas colas nocturnas. Se desató el mercado negro. La policía trató de impedirlo, pero era como una peste que se metía
por todos lados y por mucho que revisaran los carros y detuvieran a los que portaban bultos sospechosos no lo podían evitar. Hasta los niños traficaban en los patios de las escuelas. En la premura por acaparar productos, se producían confusiones y los que nunca habían fumado terminaban pagando cualquier precio por una cajetilla de cigarros, y los que no tenían niños se peleaban por un tarro de alimento para lactantes. Desaparecieron los repuestos de las cocinas, de las máquinas industriales, de los vehículos. Racionaron la gasolina y las filas de automóviles podían durar dos días y una noche, bloqueando la ciudad como una gigantesca boa inmóvil tostándose al sol. No había tiempo para tantas colas y los oficinistas tuvieron que desplazarse a pie o en bicicleta. Las calles se llenaron de ciclistas acezantes y aquello parecía un delirio de holandeses. Así estaban las cosas cuando los camioneros se declararon en huelga. A la segunda semana fue evidente que no era un asunto laboral, sino político, y que no pensaban volver al trabajo. El ejército quiso hacerse cargo del problema, porque las hortalizas se estaban pudriendo en los campos y en los mercados no había nada que vender a las amas de casa, pero se encontró con que los chóferes habían destripado los motores y era imposible mover los millares de camiones que ocupaban las carreteras como carcasas fosilizadas. El presidente apareció en televisión pidiendo paciencia. Advirtió al país que los camioneros estaban pagados por el imperialismo y que iban a mantenerse en huelga indefinidamente, así es que lo mejor era cultivar sus propias verduras en los patios y balcones, al menos hasta que se descubriera otra solución. El pueblo, que estaba habituado a la pobreza y que no había comido pollo más que para las fiestas patrias y la Navidad, no perdió la euforia del primer día, al contrario, se organizó como para una guerra, decidido a no permitir que el sabotaje económico le amargara el triunfo. Siguió celebrando con espíritu festivo y cantando por las calles aquello de que el pueblo unido jamás será vencido, aunque cada vez sonaba más desafinado, porque la división y el odio cundían inexorablemente.

jueves, 5 de febrero de 2015

martes, 3 de febrero de 2015

REFLEXIONES INGENUAS: LA CASA VENCIDA POR LAS SOMBRAS



 


Por Carlos M. Rodríguez C.

Podemos sintetizar la historia de la universidad como el proceso histórico de evolución de las escuelas catedralicias y escuelas monásticas que se formaron desde el siglo VI d.C. hacia la sociedad moderna, incorporando la noción de libertad académica y el otorgamiento de grados académicos como característica de la sociedad burguesa.
Las universidades, pese a su filosofía, fueron instituciones cerradas, elitistas, que evolucionaron lentamente. En América Latina, los aspectos actuales nacen con la Reforma Universitaria de 1918, extendida por toda América Latina. Serán focos de resistencia social y política frente a las dictaduras que años después asolarán el continente, de ahí que se les denomine La Casa que Vence las Sombras por su enfrentamiento a los regímenes totalitarios.
Se conoce por Reforma Universitaria de 1918, Reforma Universitaria de Córdoba, Reforma Universitaria de Argentina, o simplemente Reforma Universitaria, el movimiento estudiantil que se inició en la Universidad Nacional de Córdoba de Argentina en 1918, liderado por Deodoro Roca y otros dirigentes estudiantiles, y que se extendió luego a las demás universidades del país y de América Latina. La Reforma Universitaria dio origen a una amplia tendencia del activismo estudiantil, integrada por agrupaciones de diversas vertientes ideológicas, que se definen como reformistas. Entre sus principios se encuentran la autonomía universitaria, el cogobierno, la extensión universitaria, la periodicidad de las cátedras y los concursos de oposición.
A pesar del sentido democrático y revolucionario, la universidad se constituye como institución educativa cuya finalidad es reproducir las relaciones de producción, desarrollar los medios productivos y las fuerzas productivas, es decir, una institución de carácter ideológico.
Con el proceso neoliberal, las universidades fueron perdiendo el carácter autonómico y se crearon institutos de carácter universitario pero con visión  tecnocrática, destinadas a conformar el personal de carácter técnico que necesita la nueva forma de división del trabajo, bajo la supervisión del Estado y vista el modelo CEPALINO
El estado venezolano paulatinamente fue creando universidades experimentales cuya rectoría estaba restringida a la dirección del M.E. al igual que los IUTecnológicos y los Colegios Universitarios. Este modelo se consolidó al imponerse el modelo neoliberal con el gobierno de Rafael Caldera.
A partir de este momento la concepción de excelencia académica, devino en una universidad con una cultura clientelar, partidocrática, en una agencia de empleo de los partidos políticos. No importa el conocimiento, no importan las competencias, lo que importa es la militancia política, la fidelidad al partido.
Hoy por hoy no hay universidades de primera. Todas asumieron la cultura de la tecnocracia, la titulomanía,  la concepción mercantilista de la enseñanza, el corta-pega, el fusilaje. Ya no hay investigaciones serias ni relevantes. Pocas tesis con carácter verdaderamente científico. Cobro por asesorías y tutorías, ausentismo académico tanto de profesores como de alumnos. Corrupción administrativa, académica. Degradación ética y moral. Deterioro profesional tanto en los docentes, estudiantes, personal administrativo y obrero. Compra-venta de investigaciones o trabajos realizados.
En fin, aquella universidad de cuyas aulas salieron eminentes científicos, historiadores, arquitectos con docentes de la talla de Jacinto Convit, Luis Fuenmayor, José María Vargas, Antonio María Pineda, Luis Razetti,Rafael Rangel..  De donde emergieron generaciones de aguerridos luchadores contra las dictaduras de Gómez, Pérez Jiménez, contra los gobiernos represivos de la cuarta república, tal como la generación del 28 con Gustavo Machado, Prieto Figueroa, Luis Fuenmayor , de la generación de los años 60, Toro, Fabricio Ojeda,  Francisco Tamayo, quienes hicieron honor al nombre de aquella casa que vencía la sombras
Es triste ver la deformación intelectual y política en que han caído las universidades venezolanas, incluyendo las llamadas universidades rojas, rojitas como la UBV, la UNEFA. Éstas por tener en su plantilla de docentes, además de escuálidos declarados, profesores egresados de las primeras, es decir, de las tradicionales y de no haber una formación basada en principios, valores socialistas, humanistas, tal como es la visión que las identifica. Y las tradicionales, por el mercantilismo que priva en los ambientes universitarios y que paulatinamente sustituyeron la visión revolucionaria que caracterizaba los ambientes universitarios.
En síntesis, las universidades venezolanas se han convertido en refugios de la derecha, en mercados de títulos sin valor real, en lenocinios académicos, en pocilgas morales y éticas. En letrinas de las excretas de los sectores más reaccionarios y oscuros del golpismo, paramilitarismo y guarimberismo asesino.
Y los pocos reductos de docentes, estudiantes, administrativos y obreros han quedado arrinconados, acorralados por la jauría demente de los escuálidos, académicos de pacotilla, que desconocen hasta los símbolos patrios, o los lugares de la geografía y la historia venezolana.
En fín, aquellas fortalezas que durante los períodos de las dictaduras y la cuarta república constituían los puntos de referencia revolucionaria, de los focos que alumbraban el camino de la academia y la lucha revolucionaria, que VENCÍA LAS SOMBRAS, ha sido, tristemente, derrotada por las tinieblas, por el oscurantismo y la mediocridad.
Sólo queda lapidar sus residuos, encalar sus restos y levantar un edificio construido sobre bases sólidas de moral y ética socialista, con muros construidos con el saber popular y el conocimiento científico y tecnológico del progreso real, con escalones levantados por el quehacer académico profundo, y con un techo que las resguarde de la mediocridad, del mercantilismo académico, del neoliberalismo, de la globalización,  de la arrogancia meritocrática, de la vagancia y la delincuencia institucional.
carrodcas@gmail.com

lunes, 2 de febrero de 2015

brigada antigolpe del estado lara

NO AL GOLPE FASCISTA


 

BRIGADA ANTIGOLPE DEL ESTADO LARA

viernes, 30 de enero de 2015

EUCLIDES: HASTA SIEMPRE CAMARADA AMIGO



En la historia de la vida de cada uno se ocurren episodios que trascienden lo cotidiano. Entre estos episodios está el encuentro con personas  fuera de lo común, personas que marcan huella en nuestro corazón, nuestra conciencia.  Unas para bien, otras para mal.
En el año 1975 llega (para quedarse en tierras monaguenses) un  cabimero de pura cepa, proveniente del IUPEBarquisimeto, en la oleada de profesores que provenían de Barquisimeto a impartir clases en el de IUPEMaturín, de nombre Euclides Villegas.
Vivarachero, simpático, espontáneo, enamoradizo, bailador, gaitero, de piel, cabello y barba color rojo, fue bautizado con el nombre de “El Rojo” siendo apreciado prontamente por todo el colectivo monaguense. De espíritu deportivo, El Rojo, dotado de una inteligencia profunda y unas ansias de cultivarse en el área de la ciencia, la política, la sociología, se incorpora a los círculos de estudio y sesiones de discusión en donde absorbe conocimientos y aporta contribuciones al pensamiento crítico.
La agudeza de su talento lo lleva a asumir posiciones cada vez más radicales dentro  del ámbito académico del conglomerado ipemista y de las sociedades conservacionistas y ecológicas. Comienza a evolucionar hacia la práctica militante del ambientalismo y eso lo lleva hacia la radicalización de la teoría-praxis social asumiendo una participación activa y protagónica en las luchas sociales y académicas dentro y fuera de la universidad.
Prontamente Euclides se convierte en figura de referencia en el quehacer académico, social y político monaguense dentro del quehacer ambientalista, y fuera de él, destacando su participación en todo el territorio nacional y hasta internacional.
Amigo verdadero, sencillo, humilde en el trato, compartimos una profunda amistad basada en el respeto a las ideas, integración familiar y comunicación horizontal. Euclides fue un verdadero amigo. Un hombre íntegro, sin prejuicios, ni dobleces. Un autentico revolucionario en ideas, conducta, compromiso, actitud.
Después de una larga prueba de salud para  TOMAR EL  CIELO POR ASALTO Euclides ya debe estar en esas sesiones celestiales discutiendo como cambiar las relaciones de producción del cielo, de nueva organización de la corte celestial, en compañía de Rafael Nuñez E., Pineda, Espejo, Bruzual,  u organizando una caimanera de softball con el comandante eterno.
Euclides, te debo el libro que te prometí, pero seguro que lo tendrás en tus manos.
Camarada, tu imagen será el sur para las nuevas generaciones de venezolanos que construirán una patria socialista, equilibrada, ecológicamente concebida, tal como son tus ideales.
Hasta la victoria siempre.

jueves, 15 de enero de 2015



 Coordinación General / Puesto de Comando

“La Revolución socialista solo podrá construirse con una
clase obrera consciente, unida, organizada, planificada, estructurada,
tecnificada, preparada y que vaya a la vanguardia construyendo caminos”

Nicolás Maduro